El Frutibús

Atención señores, llega el Frutibús al cole. Sí, sí, como lo estoy diciendo, este año 2024 ¡El Frutibús! viene pitando.
Me encanta el nombre del autobús, ¡Frutibús! Falla el formato, debiera haber tenido forma de plátano, o de kiwi, o de sandía, o de manzana Golden, o de mandarina washingtona… o de qué se yo, de cereza de Güejar Sierra. Y las ruedas, las ruedas por supuesto cuatro buenas chirimoyas tiernas. Tienen la piel como las cubiertas, pero verdes y el rabito es sin duda una válvula, basta con soplar. El conductor, para qué decirlo, parece obvio que a ojos de buen cubero y de más de un@, sería una perita en dulce. Y para qué negarlo, ahora que está tan de moda ligar en los supermercados, me llevaría el gato al agua si le coloco una piña del revés en el retrovisor. Para todo hay una pieza de fruta esperando. En el tubo de escape iría como anillo al dedo una pieza de durián, esa fruta asiática que aunque sabe tan bien, huele tan mal. En el interior colgaría de las barras de sujeción unos racimos de uvas a modo de parral, con avispas y todo resultaría aún más natural. Bueno y ya por terminar, subiría a los niños en fila india, cada uno en su asiento y el primero el más melón, que vaya tomando nota de como adecentar una buena macedonia. Es de ley. Se que no viene a colación sembrar el pasillo de espárragos, que no son frutas, pero en mi defensa diré que a estas alturas del año ya no son espárragos, sino esparragueras y creo que no me equivoco si afirmo que lo que empieza siendo higo, acaba por ser breva. Las cosas del tiempo, el paso de los años…es todo tan incierto.

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